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Conversando Con Dios

El famoso Luis Pasteur estaba cierta mañana con sus manos puestas sobre su mesa de estudio, con sus dedos juntos, en forma de pantalla y su cabeza inclinada a pocos centímetros de la mesa; hasta que por fin levantó su cabeza, y separando sus manos apareció un pequeño microscopio.

Un estudiante que había estado observándole le dijo: Pensaba, doctor Pasteur, que estaba usted orando.

Así es -le replicó el científico- estaba diciendo a Dios cosas muy lindas, aunque no tanto como las que Él me estaba diciendo a mi por medio de sus obras.

 

Federico I y el rabí

Federico de Prusia, conocido por el nombre del "El rey escéptico" dijo en cierta ocasión a un rabino judío que le mostrase a Dios, si quería persuadirle de su existencia. El astuto rabino respondió:

-No puedo mostraros a Dios per si Vuestra Majestad quiere asomarse a la puerta de su tienda podrá ver a una de sus criaturas que con más diligencia le sirven.

El rey se asomó y el sol le dio de pleno en los ojos.

-¿Dónde está ese servidor?

-¿No lo véis? Está allí arriba -le dijo el rabí.

-Allí no hay mas que la luz del sol al que no ñuedo mirar -exclamó el rey volviendo el rostro.

Pues si no podéis mirar la luz que procede de una de sus criaturas, ¿cómo pretendéis ver con vuestros ojos humanos al Creador de todas las cosas?

Él lo entiende

Un señora vio a un muchacho con un gorrión en sus manos. Cuando el niño le hizo notar que una de sus patitas estaba rota, la señora se ofreció a cuidarlo hasta que estuviera bien.

-Perdone señora -le dijo el muchacho- pero ya lo cuidaré yo mismo, porque sabe usted yo entiendo de esto.

La señora no comprendió el significado de la afirmación del chico, hasta que se dio cuenta de que llevaba una muleta y que una de sus piernas estaba sujeta por un aparto ortopédico.

Del mismo modo podemos estar seguros de que el Señor Jesús entiende nuestros sufrimientos. Él se hizo carne por nosotros, 2ª Corintios 5:21, tomando nuestra naturaleza, Hebreos 2:10-18; por lo tanto, puede entender nuestras necesidades.

Admirable respuesta

Una maestra de Escuela Dominical preguntó a sus alumnos quién era Cristo. La respuesta que más llamó su atención fue la de una niñita que dijo:

Cristo es uno que conoce todo acerca de nosotros y sin embargo, nos ama.

Más sencillo no puede ser

Un pastor visitaba a una señora a la cual le costaba aceptar con sencillez la salvación de Jesús. Ella dudaba de la bondad de Dios, aún después de haber leído varios textos de la Biblia. Cuando se despedía, el pastor le pidio un vaso de agua, que ella gustosamente le sirvió. Pero el pastor en vez de beberse el agua le volvió a pedir un vaso de agua, así siguió haciendo por tres veces, hasta que la señora sin entender nada y un poco enfadada le contesto:

Si la tiene delante, no puede ser más fácil coga el vaso y bébaselo.

El pastor le sonrió mientras le decía: "¿Comprende usted ahora por qué es tan infeliz? Jesús le ofrece su Gracia y usted sigue rogándole por su salvación en vez de aceptarla".